El periodismo que no envuelve pescado

16 08 2011

Le Monde Diplomatique y otras publicaciones, pobladas por irreductibles periodistas, resisten al invasor, y se mantienen firmes frente a la superficialidad y trivalidad

Por Pascual Serrano (Tomado de Rebelion)

Durante mucho tiempo se ha dicho que el papel de la prensa de hoy se
utilizará mañana para envolver el pescado. Con la llegada de internet, y con el formato superficial que adoptan las noticias actuales en la prensa, podemos decir que el periódico de hoy ya nace para envolver el pescado del mismo día. ¿Ocurre esto con toda la prensa? La verdad es que no. Podríamos parafrasear el comienzo de los cómics de Asterix y decir “¿Toda? ¡No! Una publicación poblada por irreductibles periodistas resiste todavía y siempre al invasor”.

Se trata de Le Monde Diplomatique y mentiríamos si dijésemos que están solos en la resistencia, existen otras muchas publicaciones que siguen, se
mantienen firmes a los cantos de sirenas de la superficialidad y la
trivialidad, y a la desaparición debido a internet.


Todo esto lo comentamos porque la editora española de Le Monde
Diplomatique acaba de publicar el libro De resistencia y de ira, donde
se recogen los editoriales publicados, mes a mes, a lo largo de los
últimos quince años por su director, Ignacio Ramonet. De modo que,
mientras la vida de nuestra prensa cada vez es más corta, Ramonet ha
conseguido que su periodismo perduré varios lustros. Es digno de
estudio analizar las razones. Una de ellas es que nuestra prensa se
está suicidando con su obsesión por parecerse a la información en
internet: noticias en píldoras, columnas de opinión jibarizadas,
grandes firmas cuyos textos acaban recortados por la dictadura de la
maquetación, ausencia total de reportajes en profundidad. Al final es
lógico que los lectores lleguen a la conclusión de que es absurdo
esperar a mañana, tener que bajar al quiosco y pagar, para leer breves
noticias y columnas de mil caracteres que encuentran gratis en
internet sin moverse del sillón de su casa.

Los editoriales de Ramonet ocupan lo que tienen que ocupar, es decir, el espacio que el periodista considera que necesita para decir lo que desea. Cometen el sacrilegio de contar con citas a pie de página, porque parten de la idea de que el lector quiere saber más sobre el asunto y buscará otras fuentes donde informarse. Incluyen datos e informaciones ¡oh pecado! que no son de ayer, sino de hace un mes o hace años, es decir,
antecedentes. E incorporan elementos colaterales que ayudan a
comprender el artículo, es decir, contexto. El resultado salta a la
vista: no se utilizan para envolver pescado, al contrario, se reeditan
quince años después.

De todos los lectores que conozco de Le Monde Diplomatique ninguno
tira los ejemplares después de leerlos. Todos los guardan, a pesar de
que, todo hay que decirlo, no son estéticamente excepcionales y además
tienen un formato difícil de archivar. Al final, quizás la
sobresaturación de información que sufrimos y la apisonadora de
internet tengan un efecto beneficioso en la prensa. Puedan ayudar a
que reconozcamos lo verdaderamente valioso, lo busquemos, lo leamos,
lo guardemos y hasta estemos dispuestos a pagar por ello.

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One response

16 08 2011
Melissa

Ehhhh, todos los sabíamos, la pupila de Ramonet, ajjaja.. un beso

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