“La administración Obama ha rechazado todas las propuestas de diálogo con La Habana”

21 10 2011

La prensa menciona, a veces, la existencia de un “embargo” en sus comentarios sobre las dificultades que sufre el pueblo cubano. Siempre del mismo modo: lo más brevemente posible. No puede negar su existencia, pero, en sus análisis, actúa como si no existiese, dice Lamrani

Graduado por la Universidad de La Sorbona, Salim Lamrani es profesor encargado de cursos en la Universidad Paris-Descartes y la Universidad Paris-Est Marne-la-Vallée y periodista francés, especialista en las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos. Regularmente escribe artículos sobre las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, Venezuela y los medios. Sus trabajos se publican en diversos periódicos y revistas. Es colaborador de Le Monde Diplomatique, l’Humanité, Alger Républicain, Red Voltaire, Rebelión, Latinoamérica, Progreso Weekly y Znet, entre otros.Es miembro de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad.

Anne-Cécile Huprelle: El país está viviendo en este momento en una era
de modernización sin precedente.

Salim Lamrani: En efecto, hay que subrayar dos medidas. La primera
constituye una revolución estructural de la fuerza del trabajo. Las
autoridades han decidido proceder a la supresión a medio plazo de
cerca de medio millón de puestos de funcionarios, o sea el 10% del
total, y de un millón en cinco años.

La segunda medida también es una medida sin precedentes por su
envergadura. Se trata de una apertura de la economía estatal al sector
privado, destinada, entre otras cosas, a legalizar una economía
informal creciente y a recaudar impuestos en un país poco habituado a
la cultura fiscal. El Estado, que controla cerca del 90% de la
economía, ha decidido delegar una parte de sus actividades económicas
a personas privadas. Cerca de 178 nuevas actividades se han abierto al
sector privado. Conviene recordar que en 83 sectores, los nuevos
empresarios podrán contratar a personas, prerrogativa que hasta el
momento era una exclusividad del Estado, de las empresas mixtas y de
las empresas extranjeras.

ACH: ¿Acaso la reciente llegada de la publicidad comercial es un signo
de este cambio?

SL: No se trata realmente de publicidad comercial como entendemos en
Occidente, sino simplemente de la multiplicación de los letreros
comerciales que indican la presencia de un restaurante o de otro
comercio, eso por el crecimiento del sector privado estos últimos
meses. Hay que saber que pasó de 150.000 personas a más de 320.000.
Debería estabilizarse alrededor de medio millón de microempresarios.

ACH: ¿Es diferente Raúl Castro de su hermano Fidel?

SL: Desde un punto de vista ideológico o en cuanto a principios
fundamentales, no existe ninguna diferencia. Sin embargo hay una
notable diferencia de estilo. Raúl Castro es un militar con fama de
ser muy pragmático. Dirigió durante medio siglo una de las
instituciones más eficientes del país, que es el Ejército. Por otra
parte, Raúl Castro se ocupó personalmente del desarrollo del sector
turístico en Cuba, que es ahora vital para la economía nacional y la
segunda fuente de ingresos del país. Tiene a cargo la actual reforma
del modelo económico cubano y el desafío es mayor pues los obstáculos
son numerosos.

ACH: Después del capitalismo, ¿cuál es el nuevo enemigo de Cuba? ¿La corrupción?

SL: A nivel externo, el principal enemigo sigue siendo Estados Unidos
que impone sanciones económicas que revisten un carácter cruel y
anacrónico desde hace más de medio siglo. Afectan a todas las
categorías de la población cubana. Conviene recordar que esas
sanciones tienen un carácter retroactivo y extraterritorial. Hablo de
ello detalladamente en mi último libro Estado de sitio que trata de
este tema*. Por ejemplo cualquier fabricante de automóviles,
cualquiera que sea su nacionalidad, tiene que demostrar al
Departamento del Tesoro que sus productos no contienen un solo gramo
de níquel cubano para poder venderlos en el mercado estadounidense.
Danone, por ejemplo, tiene que demostrar que sus productos no
contienen ninguna materia prima cubana. Entonces Cuba no sólo no puede
vender nada a Estados Unidos sino que también se ve limitada
fuertemente en su comercio. Estas medidas privan a la economía cubana
de numerosos capitales y a las exportaciones cubanas de numerosos
mercados de todo el mundo. Por estas razones, el conjunto de la
comunidad internacional rechaza las sanciones.

A nivel interno, Cuba debe luchar contra la burocracia que gangrena la
sociedad cubana. La corrupción también es un fenómeno endémico en Cuba
que a veces afecta a los más altos niveles del Estado. El mercado
negro se ha desarrollado en Cuba desde la caída de la Unión Soviética.
Cuba también debe reforzar su cultura del debate y conceder un espacio
más amplio a las opiniones heterodoxas. Del mismo modo, la isla debe
poner fin a ciertas prácticas sectarias que todavía persisten. Hay que
realizar un gran esfuerzo en términos de productividad, y finalmente
Cuba tiene que reducir su sector público hipertrofiado.

ACH: ¿Son posibles mejores relaciones con Estados Unidos y Europa en
un futuro cercano?

SL: En realidad, la normalización de las relaciones entre La Habana y
Washington depende más de Estados Unidos que de Cuba. El presidente
Raúl Castro ha dado prueba varias veces de su disposición a dialogar
con el Vecino del Norte a partir de una base de respeto mutuo, de
reciprocidad y de no injerencia en los asuntos internos. La
administración Obama rechazó todas estas propuestas.

Hay que saber que la retórica diplomática estadounidense para
justificar la imposición de sanciones económicas a Cuba no ha dejado
de cambiar a lo largo de las décadas. En un primer tiempo se trataba
de las nacionalizaciones. Luego de la alianza con la Unión Soviética.
Después de la intervención cubana en África para ayudar a los
movimientos de liberación nacional y luchar contra el apartheid. En
1991, tras la caída de la Unión Soviética, en vez de normalizar las
relaciones con Cuba, Estados Unidos reforzó su estado de sitio
económico contra la población cubana y esgrimió el argumento de los
derechos humanos y de los presos políticos. Ahora bien, desde
noviembre de 2010 y el acuerdo firmado entre el gobierno cubano y la
Iglesia Católica, todos los presos llamados políticos fueron
liberados. Según Amnistía Internacional no hay hoy ningún preso
político en Cuba. No obstante, la administración Obama se niega a
levantar las sanciones económicas.

En cuanto a la Unión Europea, a pesar de su potencia económica, sigue
siendo un enano político incapaz de adoptar una política independiente
de la de Washington hacia Cuba. Oficialmente, la Posición Común, que
es el pilar de la política exterior de Bruselas hacia La Habana desde
1996 y que limita sustancialmente las relaciones, se justifica por la
situación de los derechos humanos. De todo el continente americano,
sólo Cuba es víctima de una Posición Común. Ahora bien, basta echar un
vistazo a los informes de Amnistía Internacional sobre los derechos
humanos para darse cuenta de que Cuba está lejos de ser el peor alumno
del continente al respecto. Por consiguiente se trata de una política
discriminatoria sin fundamento por parte de la Unión Europea hacia
Cuba, y corresponde a la Unión Europea acabar con esta política.

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