Haití: País ocupado

3 10 2011

Haití pagó a Francia, durante un siglo y medio, una indemnización gigantesca, por ser culpable de su libertad, pero ni eso alcanzó. Aquella insolencia negra sigue doliendo a los blancos amos del mundo. (Fot: Alex Castro)

Por Eduardo Galeano (Tomado de Rebelión)

Consulte usted cualquier enciclopedia. Pregunte cuál fue el primer país libre en América. Recibirá siempre la misma respuesta: Estados Unidos.

Pero Estados Unidos declaró su independencia cuando era una nación con 650 mil esclavos, que siguieron siendo esclavos durante un siglo, y en su primera Constitución estableció que un negro equivalía a las tres quintas partes de una persona.

Y si a cualquier enciclopedia pregunta usted cuál fue el primer país que abolió la esclavitud, recibirá siempre la misma respuesta: Inglaterra. Pero el primer país que abolió la esclavitud no fue Inglaterra sino Haití, que todavía sigue expiando el pecado de su dignidad.

Los negros esclavos de Haití habían derrotado al glorioso ejército de Napoleón Bonaparte, y Europa nunca perdonó esa humillación. Haití pagó a Francia, durante un siglo y medio, una indemnización gigantesca, por ser culpable de su libertad, pero ni eso alcanzó. Aquella insolencia negra sigue doliendo a los blancos amos del mundo.

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Aniversario

4 07 2011

Rompe el Alba de otro aniversario de nuestra Declaración de Independencia.

Rompe el Alba de otro aniversario de nuestra Declaración de Independencia. Es día de fiesta para 540 millones de latinoamericanos y caribeños que pasamos la noche celebrando sobre más de veintiún millones de kilómetros cuadrados. Con la primera luz clausuramos todas las industrias contaminantes y predatorias que envenenaban o destruían nuestra naturaleza. Al despuntar el sol entra en vigencia la Ley Continental de socialización de las empresas explotadoras de recursos. Al irrumpir la claridad al templo de Tiwanaku se declaran áreas protegidas y libres de comercio, apropiación e industrialización la Amazonia, los bosques tropicales, las cabeceras de ríos y fuentes de agua. Al unísono Palacios Legislativos y cancillerías sancionan los acuerdos regionales y leyes internas que detienen la destrucción de nuestra naturaleza, nuestra biodiversidad y nuestros recursos hídricos. La cegadora claridad destella en los tejados de todas las viviendas del continente convertidos en acumuladores de energía solar, viviendas autónomas en ciudades autosuficientes en naturaleza autoregenerada.

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